Buenos Aires, 9 de Julio 2009
Jueves 9 de julio, feriado, no hace frío, hay sol. Mis amigas sugieren salir a caminar un rato. Poco me gusta caminar, pero me digo, mal no me va a hacer, y además disfruto de su compañía!.
Teniendo en cuenta que quien hizo la propuesta juega tenis, anda en bici, rema, hace windsurf, a veces se va caminando a trabajar (desde Barrio Norte hasta Núñez) dije, ok, me pongo zapatillas, ahí me di cuenta de cuanto hacia que no las usaba… pero ahí estaban guardaditas en el placard.
La cuestión es que salimos a caminar (éramos 4. 3, asombradas de verme ahí dispuesta a disfrutar de una caminata, bah, 4, yo también me asombre).
Y así fuimos bajando en altura por avenida Santa Fe, entre los cuentos de una y otra, sin prisa, pero sin pausa. Llegamos a la plaza San Martín, decidimos caminar un poco más, no sin antes pasar por el segundo chequeo de mis amigas, si, el primero había sido antes de cruzar la 9 de julio: vale, estas bien?? Respondí que si, aunque creía que se me había hecho una ampolla en el talón porque sentía una molestia.
Seguimos caminando, paseamos por 25 de mayo y no registre por donde dimos una voltereta y otra vez en avenida santa fe, pero esta vez, subiendo en su altura. Sugerí hacer un alto y tomar un cafecito, no recibí objeción ni contraoferta, ahí desensillamos las 4 en aroma, cafecitos, sanguchitos y marquise de chocolate, obviamente luego de haber desinfectado nuestras manitas con alcohol en gel.
Terminamos el café y emprendimos otra vez la marcha, no sin antes haber recibido nuevamente el chequeo de mis amigas, vale, estas bien??
Respondí que si, y seguimos, pese a que mi ampolla me molestaba, y que pase, desde cruzar avenida Pueyrredón, por 5 estaciones de subte de la línea D que me deja a 3 cuadras de mi casa.
Prefiero no detallar el estado de mi talón cuando lo revise. Ojo que ahora no esta muy lindo que digamos tampoco, por eso me sigo reservando los detalles.
Hace hoy ya 11 días que mi talón me hace recordar:
Que yo acepte salir a caminar (también podría haber dicho que no)
Que yo elegí que calzado usar (podría haber elegido otro)
Que yo respondí que estaba bien cuando me lo preguntaron (podría haber dicho que no)
Que yo elegí caminar en lugar de tomar el subte de regreso (podría haber entrado en 5 estaciones)
Tenemos la libertad de elegir. Cuantas veces hacemos responsables a terceros por decisiones y elecciones que nosotros mismos tomamos, o dejamos de tomar?
Los invito a involucrarse en los procesos que les acontecen, a reflexionar, cuantas veces nos podemos evitar pasar por un momento de angustia, dolor, enojo, disconformidad, aceptando nuestra responsabilidad y participación en el proceso.