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Archive for the ‘valeria mediavilla’ Category

Buenos Aires, 23 de Agosto 2011

Dos adolescentes en uniforme de colegio se sientan en un bar.

Él: canchero. Ella: mirada hacia abajo, jugando con los flecos de su bufanda.

Comparten una coca light y unas medialunas, En realidad sólo comparten la coca light.

Ella llora.

Él con un brazo intenta consolarla, con el otro sigue comiendo medialunas.

No escucho, sólo veo la escena de lejos. Hay poco contacto visual. Ella solo levanta la vusta para decir algo acompañado de un gesto desesperanzado, llevando la mirada por sobre el hombro de él.

Corporalmente, él no tiene culpas, ni reproches sobre su actuar salvo, de vez en cuando, lo que parecería ser una justificación, que en todas las ocasiones fue seguida de un cambio postural hacia la minimización.

Cuanto cuesta cerrar, terminar, finalizar, algo que quizás fue, pero que ya no es.

Muchas veces nos aferramos a esa frase que dice: Todo tiempo pasado fue mejor…

El llanto, el diálogo que lleva ya mas de 40 minutos con espacios llenos de silencios, y más llanto que ahora se convierte en abrazo. Yo me pregunto, podría haber durado menos? Yo creo que si.

18:00 hs. Se fueron. Ella necesitaba más tiempo. Él no se lo dió. Se abrazaron y se fueron caminando.

Ella: con lágrimas en los ojos. Él: con una medialuna en la mano.

No sabemos si todo tiempo pasado fue mejor. Lo que si sabemos es que a veces es mejor al futuro inmediato que se nos plantea, que es incierto, y que quizás nos abriría un montón de posibilidades, pero hoy sólo vemos las que nos cierra.

Don’t cry because it’s over. Smile because it happened. Esta frase me enseñó a atesorar los momentos del pasado en los que fui feliz. a llevarlos conmigo, muy profundo dentro de mi corazón, muy a flor de piel para revivirlos cuando considere necesario.

Hoy te invito a que, desde una situación del pasado que aún te cuesta cerrar, crees en tu interior un recuerdo, una imagen, un sonido, una sensación que te haga sonreir cada vez que la recuerdes.

Te animás?

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Buenos Aires, 31 de Mayo 2010

Hoy les quiero proponer algo. Que compartan sus caminos, y que acompañen a aquellos a quienes tienen cerca a caminar el suyo.

Si me imagino que la vida es como un camino a recorrer, según como se me va descubriendo a cada paso, me ira guiando en distintas direcciones.

Estas direcciones no siempre coinciden con las de quienes me rodean, lo que no significa que al tomar ellos otro camino, no puedan de vez en cuando tomar un desvío y unirse al mío.

Lo mismo cuenta para mi, y siento que al tomar un desvío de vez en cuando no me alejo de lo que yo quiero, me acerco a quienes yo quiero.

Esos acercamientos pueden enseñarme algo nuevo para aplicar en mi propio camino y saber así, que el que estoy caminando es el que realmente quiero, o quizás descubrir que puedo elegir otra dirección.

También puede pasar que coincida, salvo por algún que otro desvío de diferencia, con el camino de alguien mas, y que hasta no tomar esos desvíos y ver hacia donde van no me había dado cuenta de que hay cosas que puedo compartir, entender, aceptar, cambiar.

Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

No podemos caminar el camino de otros, no podemos vivir la vida de otros. Y si nos acompañamos y vemos que pasa compartiendo, entendiendo, aceptando, cambiando?

Los invito entonces a que imaginen sus caminos plenos de desvíos, vean que pasa cuando visitan el del otro, e inviten al otro a visitar el propio.

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Buenos Aires, 12 de Noviembre 2009

 

Sigo conectando mis reflexiones a conversaciones que tuve.  Esta vez, desmenuzando la tristeza que a veces genera el no cumplirse una expectativa…  

Por un lado, tenemos a “LA EXPECTATIVA” que es una suposición centrada en el futuro, la esperanza de conseguir algo, si se da la oportunidad que se desea.

Para mi sería como que cada acción lleva anexada una expectativa. Si me centro en las expectativas, la sensación, emoción o sentimiento lo reconozco al momento de verla cumplida. Es decir, si salgo de Shopping con el propósito (o expectativa) de comprarme un jean que me guste, reconozco como cumplido mi objetivo solo cuando encontré ese jean. O cuando voy a la heladería pensando en las ganas que tengo de comer un helado de pistacho, helado de pistacho en mano = expectativa cumplida.

Ahora bien, que me pasa cuando no encuentro ese jean? y si cuando entro en la heladería la cartelera me muestra, como solían hacer en la heladería de mi barrio, una cucharita pegada justo al lado de la palabra PISTACHO?… (Si, eso quería decir que no había más!)
No se cumplieron mis expectativas. Cumplí con el proceso de llegar hasta el Shopping, o a la heladería, y mi expectativa no se cumplió.

Por otro lado, tenemos el “ENTUSIASMO”: que es la capacidad de una persona de creer en si misma, en su fuerza interior. Es acción y transformación. Sin pensar en el futuro, en el resultado de la acción, solo en el proceso de la misma.

Cuando actuamos desde el entusiasmo, el solo hecho de ir al Shopping es un objetivo, o de ir a la heladería, disfrutar el paseo.

Nos entusiasmamos con la idea de ir de Shopping, y el encontrar un jean que nos gusta y comprarlo deja de ser una expectativa a cumplir. Es una sorpresa inesperada!

Y de eso, yo quiero más. Quiero que la vida me sorprenda, quiero que me entusiasme salir a pasear, por el solo hecho de salir a pasear, y, sin pensarlo, pasar por la puerta de una heladería, entrar, mirar el cartel y ver que tienen helado de pistacho! 

Como lo logro? 100% entusiasmo, 0% expectativas…… me gusta esa fórmula, me da vía libre a disfrutar de lo que hago, a sentir con intensidad lo que hago y no pensar solo en lo que podría llegar a obtener. O dejar de obtener.
Ahí esta la clave. En la expectativa, de la que surgen 2 posibilidades: que se cumpla o que no.

Estamos preparados a que una expectativa no se cumpla? y… yo diría, basándome en mi historial que no, no estamos preparados para que no se cumpla. Y no estoy hablando de un objetivo a futuro que depende de nosotros mismos. 

Esto lo digo desde la expectativa puesta en el afuera, o me van a decir que eso no les pasa, o que eso no lo hacen? acaso no esperan a que el afuera cambie? A que el teléfono suene? encontrar un nuevo mail en la bandeja de entrada? un mensaje en el facebook? Que pasa cuando eso que esperamos no llega?
Muchas veces quedamos expectantes de algo que no depende de nosotros, que depende de otros.

Y nos contamos cuentos. Interminables, llenos de supuestos. Y nos planteamos dudas, y nos las aclaramos con un nuevo cuento. Y con otro más nuevo aún surgen nuevas dudas, las que otra vez se aclaran con otro cuento……….. (Les suena?)

Lo malo de esto? podemos esperar toda la vida y que no llegue y el cuento se puede transformar en el cuento de la buena pipa……..

Lo bueno de esto? el saber que no depende de nosotros! entonces, si depende de otros, para que esperar? hagamos que dependa de nosotros, empecemos a acortar las expectativas, si es que no estamos preparados para eliminarlas aún.

Cómo? sabiendo lo que queremos, pidiéndolo, aclarando las dudas con la parte generadora de la expectativa, y no con un cuento que nos contamos. Y si estamos preparados para eliminarlas, hagamos directamente de los procesos un cumplir expectativas.
Los invito entonces a reflexionar, que expectativa están esperando se cumpla? De quién depende? y si prueban con esta fórmula?

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Buenos Aires, 23 de Octubre 2009

216: días del año que tienen que pasar para llegar al 30 de agosto, pesos en la billetera para llegar a fin de mes, caramelos en el frasco, páginas del libro que estás leyendo…

216. Un número. Tan simple como eso. Tan diferente su significado para cada uno de nosotros…

216 es el número del edificio sobre el cual, yendo hacia el trabajo una mañana, me inspiré para escribir mi primer reflexión.

 Que otras asociaciones se te ocurren con el numero 216? estoy segura que alguna totalmente diferente a las que mencioné.

Con que otros números crees que nos puede pasar lo mismo?

 Y con las palabras?….

Ahí esta el problema no?

Porque mientras hablamos de números no pasa nada, pero si en vez de 216, te digo, por ejemplo: Felicidad? libertad? amor? compañía? Tranquilidad? demostrar afecto?  El significado, es universal?  y si pasa como con los números?

Y si, efectivamente pasa como con los números, el tema es que a veces no nos resulta tan fácil darnos cuenta.

Desde el coaching, decimos que no vemos al mundo como es, sino que el mundo es como lo vemos, desde nuestra interpretación de los hechos.

Desde la PNL (programación neurolingüística) decimos que vemos al mundo a través de nuestro mapa mental, y que nuestro mapa no es el territorio.

 Recordemos entonces que, desde nuestra interpretación de los hechos y nuestro mapa del territorio, le damos nuestro propio sentido a los números y también a las palabras.  Los otros hacen lo mismo, y su interpretación y mapa seguramente sea diferente al nuestro. Interpretaciones y mapas, no hay buenos ni malos, los hay diferentes al nuestro.

Los invito entonces a reflexionar, que nos pasa cuando le damos, desde nuestra interpretación y mapa, sentido a las palabras de los otros, es realmente el mismo que el otro le da? Como lo sabemos?

Indaguemos, no nos quedemos con nuestra interpretación, ampliemos nuestro mapa y conozcamos el del otro.

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Buenos Aires, 16 de Octubre 2009

Esperamos que llegue el tren, la temporada de poda de rosas, el fin de semana, el día de nuestro cumpleaños. El tren llega (bueno, a veces con un poco de demora), la temporada de rosas llega, el fin de semana llega, nuestro cumpleaños también!

A veces, esperamos algo más que ésto, esperamos lo que no tendríamos que esperar:

Que alguien más tome decisiones por nosotros, que los problemas desaparezcan al despertar, esperamos que, como por arte de magia, nuestra vida repentinamente sea lo que queremos que sea. Nadie toma decisiones por nosotros, al despertar, los problemas siguen donde estaban, no hubo magia que haga que nuestra vida sea lo que queremos que sea…..

Los invito a reflexionar, cuando esperamos algo, de quién depende que llegue? de los otros o de nosotros? Esperemos solo lo que de los otros depende y accionemos sobre lo que de nosotros depende.

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Buenos Aires, 02 de Septiembre  2009

Esta tarde una charla de café me remontó a mi pasado. Me llevó a recordar una decisión que tomé hace aproximadamente 3 años. Las opciones eran 2, irme y acompañar a alguien más en su sueño, o quedarme y buscar el mío, ya que en ese momento no tenía ninguno….

Eso me angustio, dolió, costó, igualmente tomé mi decisión. Pensé, éste no es mi sueño, no sé cual es, no tengo ninguno específico, pero no es éste, éste es el de alguien más. Entonces me quedé.

Y desde afuera la pregunta se repetía: y como no se quedó con vos? y a mi, en lugar de una posible respuesta sólo me surgía otra pregunta: y como no me fui con él? Y la respuesta era, porque éste no es mi sueño, porque siento que pierdo mucho, y no me acuerdo que mas me respondía, no suelo recordarlo a menudo, pero dejémoslo ahí, creo que esto alcanza para encuadrar un poco lo que quiero transmitir. Me conecté con lo que estaba a mi alcance, lo que de mi dependía, lo que yo podía cambiar, lo que estaba dispuesta a cambiar.

Me quedé sola, bah, eso creía, hasta que me di cuenta que no me quedé sola, me quedé conmigo!. La diferencia? No me conocía bien, el enfrentarme con algo que no quería me hizo darme cuenta de que tampoco sabía lo que quería para mí y había llegado el momento de considerarlo. 

 El hacerme consciente de que no quería seguir el sueño de otro me ayudó a buscar el propio. Si lo encontré? Me estoy dando cuenta de que es intangible, flexible, cambiante, se va adaptando a quien voy siendo en cada momento y a lo que me va haciendo sentir feliz.  El quedarme conmigo me enseñó a buscar lo que quiero para mí. Si fue fácil? no. Fue difícil? tampoco. Fue necesario. En esta búsqueda seguí conociéndome y aprendí algo muy valioso, y es que los sueños a seguir si no son intensos y propios o flexibles y compartidos no se ven como sueños, se ven como otra cosa, no se bien como explicarlo… hoy en un momento de la charla surgió la palabra utopía, creo que iría bien, si, los ajenos no son sueños, son utopías. Se preguntarán por que le asigno esa palabra, porque hoy, descubriendo que tengo sueños propios, se que los sueños se pueden hacer realidad, las utopías seguirán siendo utopías…

Los invito a reflexionar sobre sus sueños, a construirlos, flexibilizarlos, compartirlos, y buscar hacerlos realidad.

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Buenos Aires, 12 de Agosto 2009

Una tarde llegué a mi sesión de coaching y, después de saludar a Nora le dije, no sabés! Hoy me agarré una bronca! Ella me dijo, ah si? Y como fue? Fuiste a la estantería y entre las emociones que había viste la bronca y te agarraste una? (bueno, no se si fue así de literal que me lo dijo, pasaron casi 2 años de esto, pero fue más o menos así).

Qué pienso hoy que me quiso mostrar con eso? Que las emociones no se agarran por ahí, las emociones vienen de adentro, somos los generadores, de acuerdo a como interpretamos lo que nos pasa, lo que nos dicen, lo que sentimos. Me llevó tiempo darme cuenta, hacerme cargo de eso.

Hoy te quiero contar Nora, que gracias a esa simple pero poderosa pregunta, sigo visitando la estantería de las emociones, pero hoy se que la llevo dentro mío, y que soy yo quien tiene el poder de elegir una de las tantas que allí están.

Para qué elegir tristeza por alguien que ya no está si puedo elegir la felicidad del recuerdo de los momentos compartidos?

Para qué elegir el miedo al cambio si puedo elegir ser optimista sobre lo que vendrá?

Para qué resentirme si puedo elegir aceptar y estar en paz?

Esto es para vos, Nora, en agradecimiento. Hoy estoy en el lugar que estoy gracias a tu compañía en mi proceso de cambio.

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