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Posts Tagged ‘reflexionar’

Buenos Aires, 12 de Noviembre 2009

 

Sigo conectando mis reflexiones a conversaciones que tuve.  Esta vez, desmenuzando la tristeza que a veces genera el no cumplirse una expectativa…  

Por un lado, tenemos a “LA EXPECTATIVA” que es una suposición centrada en el futuro, la esperanza de conseguir algo, si se da la oportunidad que se desea.

Para mi sería como que cada acción lleva anexada una expectativa. Si me centro en las expectativas, la sensación, emoción o sentimiento lo reconozco al momento de verla cumplida. Es decir, si salgo de Shopping con el propósito (o expectativa) de comprarme un jean que me guste, reconozco como cumplido mi objetivo solo cuando encontré ese jean. O cuando voy a la heladería pensando en las ganas que tengo de comer un helado de pistacho, helado de pistacho en mano = expectativa cumplida.

Ahora bien, que me pasa cuando no encuentro ese jean? y si cuando entro en la heladería la cartelera me muestra, como solían hacer en la heladería de mi barrio, una cucharita pegada justo al lado de la palabra PISTACHO?… (Si, eso quería decir que no había más!)
No se cumplieron mis expectativas. Cumplí con el proceso de llegar hasta el Shopping, o a la heladería, y mi expectativa no se cumplió.

Por otro lado, tenemos el “ENTUSIASMO”: que es la capacidad de una persona de creer en si misma, en su fuerza interior. Es acción y transformación. Sin pensar en el futuro, en el resultado de la acción, solo en el proceso de la misma.

Cuando actuamos desde el entusiasmo, el solo hecho de ir al Shopping es un objetivo, o de ir a la heladería, disfrutar el paseo.

Nos entusiasmamos con la idea de ir de Shopping, y el encontrar un jean que nos gusta y comprarlo deja de ser una expectativa a cumplir. Es una sorpresa inesperada!

Y de eso, yo quiero más. Quiero que la vida me sorprenda, quiero que me entusiasme salir a pasear, por el solo hecho de salir a pasear, y, sin pensarlo, pasar por la puerta de una heladería, entrar, mirar el cartel y ver que tienen helado de pistacho! 

Como lo logro? 100% entusiasmo, 0% expectativas…… me gusta esa fórmula, me da vía libre a disfrutar de lo que hago, a sentir con intensidad lo que hago y no pensar solo en lo que podría llegar a obtener. O dejar de obtener.
Ahí esta la clave. En la expectativa, de la que surgen 2 posibilidades: que se cumpla o que no.

Estamos preparados a que una expectativa no se cumpla? y… yo diría, basándome en mi historial que no, no estamos preparados para que no se cumpla. Y no estoy hablando de un objetivo a futuro que depende de nosotros mismos. 

Esto lo digo desde la expectativa puesta en el afuera, o me van a decir que eso no les pasa, o que eso no lo hacen? acaso no esperan a que el afuera cambie? A que el teléfono suene? encontrar un nuevo mail en la bandeja de entrada? un mensaje en el facebook? Que pasa cuando eso que esperamos no llega?
Muchas veces quedamos expectantes de algo que no depende de nosotros, que depende de otros.

Y nos contamos cuentos. Interminables, llenos de supuestos. Y nos planteamos dudas, y nos las aclaramos con un nuevo cuento. Y con otro más nuevo aún surgen nuevas dudas, las que otra vez se aclaran con otro cuento……….. (Les suena?)

Lo malo de esto? podemos esperar toda la vida y que no llegue y el cuento se puede transformar en el cuento de la buena pipa……..

Lo bueno de esto? el saber que no depende de nosotros! entonces, si depende de otros, para que esperar? hagamos que dependa de nosotros, empecemos a acortar las expectativas, si es que no estamos preparados para eliminarlas aún.

Cómo? sabiendo lo que queremos, pidiéndolo, aclarando las dudas con la parte generadora de la expectativa, y no con un cuento que nos contamos. Y si estamos preparados para eliminarlas, hagamos directamente de los procesos un cumplir expectativas.
Los invito entonces a reflexionar, que expectativa están esperando se cumpla? De quién depende? y si prueban con esta fórmula?

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Buenos Aires, 23 de Octubre 2009

216: días del año que tienen que pasar para llegar al 30 de agosto, pesos en la billetera para llegar a fin de mes, caramelos en el frasco, páginas del libro que estás leyendo…

216. Un número. Tan simple como eso. Tan diferente su significado para cada uno de nosotros…

216 es el número del edificio sobre el cual, yendo hacia el trabajo una mañana, me inspiré para escribir mi primer reflexión.

 Que otras asociaciones se te ocurren con el numero 216? estoy segura que alguna totalmente diferente a las que mencioné.

Con que otros números crees que nos puede pasar lo mismo?

 Y con las palabras?….

Ahí esta el problema no?

Porque mientras hablamos de números no pasa nada, pero si en vez de 216, te digo, por ejemplo: Felicidad? libertad? amor? compañía? Tranquilidad? demostrar afecto?  El significado, es universal?  y si pasa como con los números?

Y si, efectivamente pasa como con los números, el tema es que a veces no nos resulta tan fácil darnos cuenta.

Desde el coaching, decimos que no vemos al mundo como es, sino que el mundo es como lo vemos, desde nuestra interpretación de los hechos.

Desde la PNL (programación neurolingüística) decimos que vemos al mundo a través de nuestro mapa mental, y que nuestro mapa no es el territorio.

 Recordemos entonces que, desde nuestra interpretación de los hechos y nuestro mapa del territorio, le damos nuestro propio sentido a los números y también a las palabras.  Los otros hacen lo mismo, y su interpretación y mapa seguramente sea diferente al nuestro. Interpretaciones y mapas, no hay buenos ni malos, los hay diferentes al nuestro.

Los invito entonces a reflexionar, que nos pasa cuando le damos, desde nuestra interpretación y mapa, sentido a las palabras de los otros, es realmente el mismo que el otro le da? Como lo sabemos?

Indaguemos, no nos quedemos con nuestra interpretación, ampliemos nuestro mapa y conozcamos el del otro.

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Buenos Aires, 02 de Septiembre  2009

Esta tarde una charla de café me remontó a mi pasado. Me llevó a recordar una decisión que tomé hace aproximadamente 3 años. Las opciones eran 2, irme y acompañar a alguien más en su sueño, o quedarme y buscar el mío, ya que en ese momento no tenía ninguno….

Eso me angustio, dolió, costó, igualmente tomé mi decisión. Pensé, éste no es mi sueño, no sé cual es, no tengo ninguno específico, pero no es éste, éste es el de alguien más. Entonces me quedé.

Y desde afuera la pregunta se repetía: y como no se quedó con vos? y a mi, en lugar de una posible respuesta sólo me surgía otra pregunta: y como no me fui con él? Y la respuesta era, porque éste no es mi sueño, porque siento que pierdo mucho, y no me acuerdo que mas me respondía, no suelo recordarlo a menudo, pero dejémoslo ahí, creo que esto alcanza para encuadrar un poco lo que quiero transmitir. Me conecté con lo que estaba a mi alcance, lo que de mi dependía, lo que yo podía cambiar, lo que estaba dispuesta a cambiar.

Me quedé sola, bah, eso creía, hasta que me di cuenta que no me quedé sola, me quedé conmigo!. La diferencia? No me conocía bien, el enfrentarme con algo que no quería me hizo darme cuenta de que tampoco sabía lo que quería para mí y había llegado el momento de considerarlo. 

 El hacerme consciente de que no quería seguir el sueño de otro me ayudó a buscar el propio. Si lo encontré? Me estoy dando cuenta de que es intangible, flexible, cambiante, se va adaptando a quien voy siendo en cada momento y a lo que me va haciendo sentir feliz.  El quedarme conmigo me enseñó a buscar lo que quiero para mí. Si fue fácil? no. Fue difícil? tampoco. Fue necesario. En esta búsqueda seguí conociéndome y aprendí algo muy valioso, y es que los sueños a seguir si no son intensos y propios o flexibles y compartidos no se ven como sueños, se ven como otra cosa, no se bien como explicarlo… hoy en un momento de la charla surgió la palabra utopía, creo que iría bien, si, los ajenos no son sueños, son utopías. Se preguntarán por que le asigno esa palabra, porque hoy, descubriendo que tengo sueños propios, se que los sueños se pueden hacer realidad, las utopías seguirán siendo utopías…

Los invito a reflexionar sobre sus sueños, a construirlos, flexibilizarlos, compartirlos, y buscar hacerlos realidad.

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Buenos Aires, 30 de junio 2009

Esta mañana iba en el colectivo hacia mi trabajo, y se detuvo en un semáforo. Fijé la vista en la entrada de un edificio, el edificio donde mi odontóloga tenía su consultorio en el pasado, y cada tanto suelo prestar atención a la entrada.

La puerta estaba abierta. Vi que el escritorio del encargado estaba vacío. Se acerca un hombre caminando, da un empujón a la puerta y entra hacia donde están los ascensores.

En ese momento pienso, me digo a mi misma, que bárbaro! con la inseguridad que hay! primero, la puerta abierta; segundo, éste que entra y la deja más abierta todavía. Entra al ascensor como si nada, uff, y cuántas historias escuchamos de que hay ladrones que se esconden en los palliers?!! automáticamente me imagino mi pallier y me dan escalofríos de pensar que puede algún ladrón esconderse y sorprenderme al bajar del ascensor.

El escritorio del encargado, con una agenda encima, y demás cosas que no llegaba a distinguir desde el colectivo. La silla, vacía! Y seguía pensando, que bárbaro! nadie vigilando la entrada! y si pasa esto en mi casa??

El colectivo avanza 1 metro, anticipándose a la cercanía de la luz verde del semáforo. 1 metro cambió totalmente la escena, ya que pude ver el hall del edificio completo, incluido el ángulo a la derecha del escritorio del encargado, que antes estaba fuera de mi visión.

Justo dentro de ese ángulo estaba parado el encargado…..

No observamos al mundo tal como es, el mundo es tal como lo observamos.

Esta situación me llevó a reflexionar sobre cuantas veces damos por verdadera nuestra interpretación de las cosas, cuando en realidad, es sólo la interpretación de cómo las observamos.

Los invito a que reflexionemos sobre nuestra interpretación y observación del mundo. Qué pasa si le buscamos otra interpretación a lo que no nos sirve, molesta o hace mal? y si nos paramos a observar desde otro lado?

 

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